Vivienda y centralidad, ¿una relación irreconciliable?

Vivienda y centralidad, ¿una relación irreconciliable?

En el marco de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible, mejor conocida como Hábitat III, Joan Clos, director de ONU-Hábitat, apuntó que la perspectiva de Naciones Unidas implica “desde el punto de vista de la política urbana, volver a poner la vivienda en el centro de las urbes”. [1] Esta tendencia internacional, de “regresar al centro”, también tiene ecos en México.

De acuerdo con la titular de la SEDATU, Rosario Robles, la delegación mexicana llegó con grandes expectativas a la reunión internacional y -al final- logró posicionar siete ejes importantes en la Nueva Agenda Urbana; por ejemplo, el eje uno señala: vivienda para construir ciudades y el cuatro que ofrece construir ciudades compactas y productivas. [2]

Por su parte, en la Ciudad de México, el pasado 29 de septiembre, Felipe de Jesús Gutiérrez, titular de la SEDUVI, presentó el proyecto del Programa General de Desarrollo Urbano de la Ciudad de México (Plan CDMX) para iniciar su consulta pública. [3] De forma general, en su estrategia y líneas de acción, se trata de consolidar una vivienda diversificada, mediante el aprovechamiento de las zonas servidas. La línea de acción 2.1.2 señala: “Impulsar la redensificación de zonas urbanas con inmuebles subutilizados, ubicados en zonas cercanas a los sistemas de transporte estructurado y centros de trabajo, con acceso equitativo a equipamientos y servicios”.

En suma, tras estas tres consideraciones, a diferente escala, debemos preguntarnos si es realmente novedosa la propuesta.

A este respecto, por lo menos en el caso de la Ciudad de México, la política de redensificación de las áreas centrales data del año 2000. Dicha política tiene su reflejo en el ritmo de crecimiento de las viviendas particulares habitadas en las cuatro delegaciones centrales [4]; entre 2000 y 2005 se rompe con el estancamiento y se inicia un crecimiento lento (0.2% anual); sin embargo, entre el 2005 y 2010 el aumento se acelera, particularmente, en Benito Juárez donde se tiene una tasa de crecimiento promedio anual de 3.2%, superior al promedio estatal que asciende a 1.6%. Para los siguientes cinco años se mantiene el ritmo (Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo) o se acelera (Benito Juárez y Venustiano Carranza). [5]

En términos de población, también se rompe el proceso de decrecimiento que se operó entre 1990 y el año 2000. Las delegaciones Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo comienzan a crecer, aunque a un paso lento, entre 2000 y 2005. De esta forma, para el siguiente lustro, las tasas de crecimiento en tres de las cuatro delegaciones (queda fuera Venustiano Carranza) son mayores al promedio de la ciudad; sin embargo, entre 2010 y 2015 el crecimiento se ralentiza en Cuauhtémoc y se revierte, con un decrecimiento de la población, en Miguel Hidalgo, mientras que Benito Juárez mantiene su ritmo de crecimiento (1.69% anual). [6]

Otra cara de este proceso es el crecimiento de las viviendas deshabitadas. De las 11,283 viviendas que se deshabitaban (o que nunca se habitaron) -entre 2005 y 2010- el 74.9% se encontraban en tres de las cuatro delegaciones centrales (exceptuando Venustiano Carranza). [7] Mientras tanto, de las viviendas registradas, en el Registro Único de Vivienda (RUV), como vigentes (que terminaron su construcción), en el 2008, el 57% se encontraba en las mismas delegaciones; cuatro años después disminuyó el porcentaje a 20.7%. El mismo RUV arroja que para julio del 2015 había 10,042 unidades registradas como vigentes de las cuales el 98.5% tenía más de dos pisos y el 36.5% tenía un valor por encima de los 766 mil pesos. [8]

No obstante, paralelo al crecimiento de viviendas verticales con un carácter medio residencial, se operan constantes desalojos de inmuebles ubicados en la delegación Cuauhtémoc; en algunos casos, como el de Argentina 96, se trata de antiguas vecindades de las que ha lanzado a los habitantes con una violencia desmedida.

En conjunto, lo que en indica este proceso, y que es muy visible en delegaciones como Benito Juárez, es el crecimiento de los departamentos en edificios de más de 3 o, incluso, 5 niveles, con una sustitución de población. Las personas con mayores recursos llegan a vivir a estos nuevos condominios, al tiempo que se desplazan los grupos más populares hacia la periferia. No es casualidad que el aumento de viviendas habitadas y la ralentización del crecimiento poblacional repercuta en el promedio de ocupantes por vivienda, para 2015 el promedio estatal era de 3.4 habitantes por vivienda, mientras en Cuauhtémoc fue de 2.8 y 2.6 en Benito Juárez.

En suma, para aquellos que diseñan las políticas habitacionales y de ordenamiento territorial hay una relación viable entre la vivienda y las áreas servidas de la centralidad; sin embargo, a la luz de la experiencia, por lo menos desde el año 2000 hasta el 2012, el resultado es un número mayor de viviendas para personas de mayores recursos, con menos ocupantes; con el consecuente desplazamiento pacífico -cuando los habitantes ya no pueden pagar el aumento del precio del suelo- o por la violencia -cuando se desaloja a los habitantes-.

La centralidad siempre ha significado una mezcla de usos y habitantes, es lo que también le otorga su carácter simbólico; pero, si no se quiere perder esta mixtura, es trascendente garantizar el acceso al suelo y a la vivienda para los sectores populares, de lo contrario tendremos una centralidad, de negocios y vivienda, exclusiva del segmento más acomodado de la sociedad.

 

Notas:

[1] María Teresa Santos y Ernesto Cortés. “’Sin ley, la urbanización es un desastre’: Joan Clos”. En línea: http://www.eltiempo.com/bogota/entrevista-con-el-director-de-onu-habitat-joan-clos/16727633

[2] Manuel Antonio Hernández. “México posiciona 7 ejes en la Nueva Agenda Urbana en Hábitat III”. En línea: http://siempre889.mx/noticias/mexico-posiciona-7-ejes-en-la-nueva-agenda-urbana-en-habitat-iii/

[3] Para conocer el PGDU y participar en la consulta visite el siguiente enlace: http://plancd.mx/

[4] Conocida también como Ciudad Central, se refiere a las delegaciones Benito Juárez, Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo y Venustiano Carranza.

[5] Procesamiento propio con información de: INEGI. Serie histórica censal e intercensal. Consulta interactiva de datos. INEGI. Tabulados de vivienda de la Encuesta Intercensal 2015.

[6] Procesamiento propio con información de: INEGI. Serie histórica censal e intercensal. Consulta interactiva de datos. INEGI. Tabulados de población de la Encuesta Intercensal 2015.

[7] Procesamiento propio con información de: INEGI. II Conteo de Población y Vivienda, 2005: Tabulados del Cuestionario Básico. INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010: Tabulados del Cuestionario Básico.

[8] Procesamiento propio con información de: SNIIV 2.0. Registro de Vivienda (RUV).

Sobre el autor:

Miguel Ángel Gorostieta. Historiador y Maestro en Planeación y Políticas Metropolitanas. Coordinador del Área de Educación en la asociación civil Casa y Ciudad. Sus investigaciones abordan los movimientos sociales, la historia urbana y, recientemente, la vivienda desde el enfoque del Derecho Humano a la Vivienda Adecuada.

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