Las vulnerabilidades de la salud de los varones

Las vulnerabilidades de la salud de los varones

In memoriam.

Para aquellos hombres que nos han dejado prematuramente.

En México existe una sobremortalidad masculina. Es de hecho, una realidad que replica una situación mundial. En 2014, fallecieron en el país 125 hombres por cada 100 mujeres. Salvo para el grupo de edad de 65 años y más, en el que el fallecimiento de mujeres es ligeramente mayor, en todos los demás rangos de edad es más alta la mortalidad de los hombres, duplicándose o casi triplicándose en los rangos de los 30 a los 64 y de los 15 a los 29 años.

 

Grafica Salud

Fuente: Inegi, Defunciones por sexo, varias series.

Por orden de prevalencia, las 10 primeras causas de fallecimiento en los hombres son:

  1. enfermedades del corazón (17.50%)
  2. diabetes (12.46%)
  3. tumores malignos (10.59%)
  4. enfermedades del hígado e insuficiencia renal (9.20%)
  5. accidentes (entre los que se incluyen los accidentes de tráfico) (7.98%)
  6. agresiones (5.82%)
  7. enfermedades cerebrovasculares (4.51%)
  8. enfermedades pulmonares (3.11%)
  9. influenza y neumonía (2.75%)
  10. afecciones en el periodo perinatal (2.12).

Lo anterior, sin duda, nos habla de las vulnerabilidades y necesidades específicas de los varones en materia de salud.

Un estudio sobre el tema, en el que participa el Fondo de Población de las Naciones Unidas, abordado con perspectiva de género, y que incluye a las masculinidades, hace hincapié en la necesidad de analizar los recursos institucionales y los servicios asignados a las necesidades específicas de hombres y mujeres, así como la construcción psico-social de las masculinidades que de forma negativa puede condicionar la calidad de vida de los varones, sus vínculos, las modalidades de enfermar, de cuidar su salud y de morir.[1] Lo anterior, por supuesto, nos obliga a fortalecer, reformular o crear políticas públicas orientadas a la integralidad en el cuidado, prevención y la atención de la salud de hombres, pues éstas tienden a ser más reactivas, con respecto a los enfoques usados a la atención de la salud de las mujeres, particularmente en la prevención.

El ODS 3, dirigido a garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades abre la oportunidad de ampliar los enfoques de atención sanitaria para los distintos grupos poblacionales, en distintas etapas de la vida. Entre las metas que incluye este objetivo, se puede trabajar mucho para aumentar la esperanza de vida al nacer, pues la mortalidad afecta más a los recién nacidos varones, así como para reducir la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles, como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y las afecciones respiratorias, mediante su prevención y tratamiento. Del mismo modo, se incorporan metas vinculadas a la prevención del uso de estupefacientes y consumo nocivo del alcohol, a la reducción de las muertes provocadas por accidentes de tráfico o a las vinculadas con todas las formas de violencia.

Mucho se ha avanzado en contar con datos desagregados en la información estadística, lo que no solo nos permite visibilizar a aquellos grupos de la población que se encuentran en mayor vulnerabilidad, sino que debe orientarnos para enfocar los esfuerzos institucionales a fin de aminorar las vulnerabilidades y desigualdades que afectan, en este caso en particular, a los varones en distintas etapas de su vida y de su papel en la sociedad.

[1] Salud de los hombres uruguayos con perspectiva de género (2009), http://www.unfpa.org.uy/userfiles/informacion/items/763_pdf.pdf

SOBRE LA AUTORA:

Bibiana Gómez Muñoz es especialista en temas de desarrollo, derechos humanos e igualdad entre los géneros. En los últimos años ha dedicado su trabajo a la construcción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

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