La ciudad se moldea desde múltiples interpretaciones: el papel de los colectivos sociales

La ciudad se moldea desde múltiples interpretaciones: el papel de los colectivos sociales

Pensar la Ciudad de México, igual que pensar cualquier otra ciudad en el mundo, involucra un serio proceso de reflexión en torno a su comportamiento y cómo en éste espacio urbano se desenvuelven sus habitantes, a partir de sus interacciones con el medio; es decir, es imposible reflexionar en torno a “una ciudad” como ente abstracto. Al interior de este sistema vivo[1], en un sólo espacio geográfico políticamente delimitado, que conforma un todo -al que denominamos ciudad- convergen múltiples realidades e interpretaciones de la misma, así como diversos modos de posicionarse ante ella.

Tomar esto como punto de partida, nos permite pensar en la multiplicidad de actores que se encuentran contenidos en esta estructura y que, a pesar de mantenerse presentes, suelen ser excluidos de un proceso que los visibilice, como es el caso de los colectivos sociales que promueven y articulan, desde sus inquietudes, otras maneras de relacionarse con la ciudad, comprendiendo que la apropiación de un espacio, ciudad o territorio, proviene de un reconocimiento en él mismo[2].

En consecuencia, es preciso preguntarnos ¿por qué es importante dicha apropiación?, para ello, cabría responder que el espacio público además de ser fisíco y político, es tambien simbólico. De ahí la posibilidad de leer la ciudad y que cada ciudad posea múltiples lecturas, donde el grado de apropiación de sus habitantes, con dicho espacio, está atravesado por su percepción e involucramiento en la forma en que la urbe se configura y se transforma.

Por ende, como se mencionó previamente, vale la pena enfocar el análisis hacia el papel de actores, como los colectivos sociales[3], que se articulan desde la acción colectiva para construir y proponer de manera explícita o no – en este caso- otras lecturas de la Ciudad de México. Al ser la colectividad, una de las respuestas a un sistema altamente individualizado y en el que -preponderantemente- los intereses económicos – muy alejados de lo social – han moldeado los procesos urbanísticos; derivando en procesos de exclusión que pueden reflejarse desde la marginación que ocurre en diversas partes de la urbe, como en la gentrificación o blanqueamiento por despojo que experimentan otras.

Podría decirse que el papel de los colectivos sociales, en el espacio público, está justamente en su capacidad de redefinir éste espacio y proponer otras lógicas para ocuparlo, al existir -en la Ciudad de México- un gran número de proyectos que van desde lo artístico hasta lo expresamente político.

Por ejemplo, es destacable el proceso de reapropiación y resignifiación barrial que, desde Santa María la Ribera[4], están proponiendo colectivos culturales como La Comuna: Revolución o Futuro, en conjunto con Poesía y Trayecto A.C., a partir de experiencias, como los Recorridos Insólitos en Santa María la Ribera, Lo Chido en Santa María, el Laboratorio de Autoedición y el Proyecto “Haz un libro & haz barrio”, entre otras, se intenta generar un proceso compartido de recuperación de la memoria histórica, a partir de la oralidad, al tiempo que se fortalece la identidad comunitaria en grupos de trabajo intergeneracionales.

Por otra parte, en la Colonia Juárez[5] los vecinos se han agrupado mediante la denominada 06600 Plataforma Vecinal y Observatorio de la Col. Juárez, que da muestra del dinamismo y capacidad de maniobra que, en un estricto sentido político, los habitantes pueden adquirir, pues ha servido como generador de procesos de concientización ciudadana y de democractización de las políticas públicas urbanas; haciendo frente a megaproyectos como el Corredor Chapultepec, denunciando a su vez, el proceso de gentrificación -en el que está inmersa la colonia- auspiciado por importantes inmobiliarias y sectores de gobierno, pero también ha abierto espacios para el diálogo académico que permiten problematizar, respecto a estas circunstancias, al propiciar también el surgimiento de una Escuela Vecinal y una conexión en red con múltiples frentes de la ciudad.

El propósito de mencionar a los colectivos sociales, a partir de los ejemplos previos, no es otro que denotar que, en la Ciudad de México, muchas piezas están en movimiento, en mayor o menor medida, más allá de la lógica gubernamental, y logran moldear otras caras de la ciudad. En este sentido, son capaces de resignificar la manera en que nos posicionamos frente al espacio público y lo apropiamos; es decir, visibilizan una capacidad de incidencia que refuerza el sentido de pertenencia, lo cual, aún en el discurso de lograr ciudades sostenibles e inclusivas, es imprescindible.

No obstante, estas iniciativas son incontables y adquieren una multiplicidad de formas, ideologías, causas y medios, por lo que la invitación está en identificarlas, generarlas y aproximarse a la ciudad desde diversas miradas. Se concluye que una ciudad, cualquiera que sea, no podrá ser únicamente comprendida a partir de la política pública que se genera para regularla.

 

 

[1] Tomando algunos elementos de Humberto Maturana, podría decirse que la ciudad es contenedor de organismos vivos, pero su categoría de sistema vivo se produce a partir de las formas en que estos organismos se relacionan y le dan forma.

[2] Retomando la referencia a que el espacio público se vuelve significativo a partir de que su existencia es posible tras un proceso de construcción conjunta y colaborativa.

[3] Se entiende por colectivo, una agrupación social donde sus integrantes comparten ciertas características o trabajan en conjunto por el cumplimiento de un objetivo en común.

[4] Dicho barrio ha pasado de poseer altos índices de inseguridad y criminalidad a un paulatino proceso de revalorización económica, que ha implicado la llegada de nuevos habitantes y la generación de nuevas dinámicas comerciales a su interior.

[5] Colonia del centro de la Ciudad de México, correspondiente a la Delegación Cuauhtémoc.

Sobre el autor:

Marcos J. Reyes Juárez. Economista y Maestro en Cooperación Internacional para el Desarrollo, con interés en las miradas alternativas al desarrollo. Músico a momentos.

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