¿Por qué debe importarnos la Agenda 2030?

En septiembre de 2015, en la Cumbre de Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, todos los países del mundo, incluyendo los altamente industrializados, adoptaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible como un plan de acción hacia 2030 en favor de las personas y el medio ambiente. Pero, ¿qué es esta Agenda?, ¿qué implica?, ¿qué se espera de ella?, ¿por qué debe importarnos?

La Agenda 2030 puede ser vista como un marco de acciones orientado por principios de derechos humanos y sustentado en una lógica muy parecida a la del ciclo de las políticas públicas, lo que no es menor para la hechura de las políticas del desarrollo en todo el mundo, particularmente si tomamos en cuenta que implícitamente incorpora la interconexión y coherencia que debe existir entre las dimensiones social, económica y ambiental del desarrollo.

La Agenda 2030 puede ser vista, también, como resultado de las grandes conferencias mundiales y los planes de acción que en los últimos 25 años se han adoptado en temas de población, género y desarrollo sustentable. Y aún hay mucho que innovar al respecto. Asimismo, es resultado del aprendizaje de la aplicación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), teniendo entre sus lecciones, la creciente participación de agentes de desarrollo como la sociedad civil, el sector privado y las autoridades locales.

De manera esquemática, la Agenda 2030 cuenta con cuatro grandes componentes:

  1. Una parte declarativa que incorpora principios como la igualdad, la equidad y la sustentabilidad, esto es, el por qué y para quién
  2. 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), con 169 metas asociadas a la transformación social, económica y ambiental de manera interrelacionada, el qué y para qué
  3. Medios de implementación y una Alianza Mundial renovada que la harán posible, y
  4. Mecanismos de seguimiento y examen que verificarán su avance, el cómo y con qué.

¿Pero qué implicaciones traerá para los países trabajar en estos cuatro componentes?

Si se ve a la Agenda 2030 desde la óptica de las políticas públicas, es un gran avance que la igualdad, la sustentabilidad, o bien, la igualdad entre los géneros, estén incorporados como principios de acción, pues además de principios también son derechos humanos y ello requiere de acciones precisas para la formulación de planes de acción y presupuestos públicos, y por supuesto para su instrumentación, medición y evaluación.

Un estudio reciente, elaborado por la Bertelsmann Stiftung, se pregunta si los países integrantes de la OCDE están listos para la implementación de los ODS. Los resultados son interesantes. De una valoración de 1 a 10, con más de 7.5 puntos, países como Suecia, Noruega y Dinamarca están en buenas condiciones para cumplir con la Agenda 2030, a diferencia de Japón, Reino Unido, España o Italia, que alcanzan una calificación de poco más de 6 puntos. Resulta ilustrativo ver la posición de Estados Unidos, con una calificación de 5.95, no muy lejana de la que obtienen Grecia, Chile, Hungría, Turquía y México, que se encuentran en los últimos lugares del ranking.

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Fuente: Christian Kroll (2015), Sustainable Development Goals: Are the rich countries ready?, Bertelsmann Stiftung.

Desmenuzando los datos, vemos que para los países industrializados se debe trabajar urgentemente en el uso de energías renovables y la sustentabilidad de los patrones de producción y consumo, cuyo impacto en el cambio climático es innegable. Resalta que Estados Unidos tenga, a nivel municipal, de los peores desempeños en torno al manejo de residuos sólidos.

Debemos notar, también, que en países como Reino Unido, Japón, Corea y Estados Unidos, hay importantes brechas de desigualdad entre hombres y mujeres, en cuanto a participación política se refiere, así como en las diferencias salariales. Los retos no son pocos, pues también se observan dificultades en la igualdad de oportunidad económica a nivel general que no contribuyen a acortar la desigualdad social.

De acuerdo con este estudio, México se encuentra en el último lugar de este ranking. Si bien está entre los países de mayor avance en políticas ambientales y de igualdad de género, como señala el informe, se debe mejorar en la disminución de la pobreza en sus múltiples dimensiones y en la desigualdad, en la calidad de la educación y en la eficiencia de las instituciones. La corrupción, por ejemplo, es un fenómeno que también se percibe como un problema serio en otros países como Italia, Grecia, Turquía y Eslovaquia.

La magnitud de la Agenda 2030 nos habla de estos temas y más, temas que son centrales para el bienestar y el empoderamiento de las personas y que, además, ya no están disociados los unos de los otros. Ciudades resilientes, por ejemplo, deberán también ser incluyentes, de ahí el desafío de la sustentabilidad del transporte público, la movilidad urbana, la seguridad y la inclusión social.

Dado que los actores locales ocuparán un papel relevante en la aplicación de los ODS, resultará necesario estar al tanto de las opciones de las autoridades locales y las sinergias que se deriven para avanzar en la Agenda 2030.

FUENTE: Christian Kroll (2015), Sustainable Development Goals: Are the rich countries ready?, Bertelsmann Stiftung.

BIBIANA GÓMEZ MUÑOZ

Especialista en temas de desarrollo, derechos humanos e igualdad entre los géneros. En los últimos años ha dedicado su trabajo a la construcción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

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